¿Es real este aviso? Un aviso en nombre de la ciudad, para todos a la vez
Un corte de agua, una tormenta, una calle cortada. Los avisos pasan de vecino a vecino y por las redes sociales, a menudo tarde y a veces mal. Así envía una ciudad los suyos, desde un solo lugar, a todos.
Tomislav Krnic
Fundador del proyecto de ciudad inteligente CityX · 3 min de lectura
Una tarde circula por el barrio un mensaje: mañana no habrá agua. ¿Quién lo dice? ¿Hasta cuándo? ¿En qué calle? Alguien reenvía una captura de pantalla, otro dice que era de la semana pasada. Por la mañana, la mitad de la calle ha llenado botellas y la otra mitad no se ha enterado de nada.
La ciudad lo sabía desde el principio. Lo que faltaba era una forma de llegar a todos los ciudadanos a la vez, con un mensaje en el que pudieran confiar.
Un solo aviso, en nombre de la ciudad
En la aplicación CityX, los avisos llegan a los ciudadanos a través del servicio Aviso urgente. Mientras un aviso está en vigor, aparece en la parte superior de la pantalla de inicio, por encima de todo lo demás: qué ocurre, hasta cuándo y qué hacer.
El aviso llega a todos los que tienen la ciudad en la aplicación, en el mismo momento. Nadie tiene que activar nada. De noche, un aviso menor espera hasta la mañana; uno grave no espera.


Bajo los avisos, la página indica con claridad qué tipos de aviso incluye: los propios de la ciudad y los avisos meteorológicos de la zona. Cuando la lista está vacía, el ciudadano sabe que no pasa nada y puede fiarse también del silencio.
Todo lo que un ciudadano necesita, en una sola pantalla
Un aviso abierto indica dónde y cuándo se aplica y, con palabras sencillas, qué ocurre y qué hacer. Debajo hay un botón para compartirlo con un vecino que aún no tiene la aplicación.
Cada aviso tiene además su propia conversación, donde los vecinos preguntan y responden: ¿afecta también a nuestra calle?, ¿ha vuelto ya el agua?

Enviado desde una página web sencilla
Alguien del ayuntamiento escribe un aviso en una página web sencilla: un titular, qué hacer, hasta cuándo se aplica y su gravedad. Antes de enviarlo, lo ve tal como se verá en un móvil. Cada envío pide confirmar que se está autorizado a emitirlo en nombre de la ciudad, y cada envío queda registrado.
Cuando el peligro ha pasado, la ciudad también lo comunica, en un mensaje propio, para que nadie siga llenando botellas un día después de que haya vuelto el agua.
Qué hace falta
Alguien en el ayuntamiento autorizado para emitir avisos y unos minutos para redactar uno. No hay que instalar nada. Los avisos meteorológicos de la zona aparecen por sí solos, sin que nadie del ayuntamiento mueva un dedo.
Los sistemas nacionales de alerta y el número de emergencias mantienen su papel. A su lado, la ciudad gana una voz propia para lo que sabe primero: un corte de agua, una calle cortada, un cambio en los planes de mañana. Es un buen lugar para empezar, porque el primer aviso que llega a tiempo enseña a cada ciudadano dónde habla la ciudad.